Extracto de una entrevista realizada a Jorge Alberto Collao en la Radio alemana Deutschlandradio Kultur, para el programa Applied Economics, por el economista Jürgen Baas.
Jürgen: Taboada y Spgrengel escribieron sobre sus textos que no había manera de entender sus postulados si no se cambiaban los códigos a través de los cuales es posible acceder a ellas. ¿A que se referían ellos exactamente?
Collao: Habría que preguntarles a ellos en primer lugar. Yo personalmente no he leído sus opiniones pero me parece que su excesivo latinoamericanismo –particularmente sus obsesiones por Chile y Venezuela- los hace perder la perspectiva. Yo he dicho que la punta de lanza de la investigación económica es un indicador válido para intentar un punto de inflexión, en lo que corresponde a la ciencia, respecto a las necesidades de nuevos enfoques. Hasta aquí, la economía está como la meteorología. Tiene, por ejemplo, un catalogo exhaustivo de todos los tipos de nubes inimaginables, minuciosamente detallado, pero nadie hasta ahora puede reproducir de manera artificial ni una sola de esa clase de nubes. Lo mismo ocurre hoy con la economía.
Jürgen: ¿Implica esto entonces que usted estaría en posición de afirmar que ha dado el primer paso en esa dirección?
Collao: Por supuesto. Ya hace más de una década habíamos publicado algunos trabajos sobre el principio de correlatividad que finalmente, predijo la situación de crisis inmobiliaria en los Estados Unidos. Lo extraño de todo esto es que aunque difundimos incluso los rangos anormales de la retensión de tasas, nadie nos “infló” –como decimos en Chile. La única explicación que encontramos a esta situación fue un problema de conectividad: si no perteneces a los círculos de poder, estas fuera de todo, como si la mentirosa tasa Tobin fuera merito del que le dio su nombre. Después de eso, nadie la investiga desde que le pusieron la lápida con el Premio Nobel.
Jürgen: Pero el principio de correlatividad que, a pesar de haber sido aplicada a algunos fenómenos mas o menos recientes, no es capaz tampoco de predecir con mayor eficacia que otro tipo de instrumentos. ¿Cuál es su valor real entonces?
Collao: Pues precisamente que no es fundamentalmente de naturaleza predictiva. En términos reales, de lo que da cuenta es de los vacíos que deben ser llenados para hacer funcional toda una batería de nuevos cuantificadores. Los que existen actualmente –y perdonen la franqueza- están adaptados al lenguaje político y desvirtuado de su esencia mas profunda. En Chile se le llama tecnócrata a alguien que realiza con eficiencia su trabajo pero que no toma en cuenta los factores externos del mismo. La realidad es que esa definición cae mas bien en los que aplican metodologías desvinculadas del contexto para operar políticamente desde las estructuras del poder, en ese sentido el principio de correlatividad es aplicable para definir esas situaciones. Ello entonces indica la presencia de los eslabones que faltan; solo si la tortilla está completamente despegada, la puedes dar vuelta.
Jürgen: ¿Es una crisis de la ciencia económica entonces?
Collao: Nooo, yo no voy tan lejos. Hablar desde la Lebenswelt para describir una crisis de las ciencias parecería demasiado pretencioso. En Husserl y Habermas hay un poco de eso. Pero veamos algunas señales cercanas que tienen un fuerte impacto social: no existe un cuantificador de impacto del cambio monetario respecto del Euro, sino respecto a la estabilidad de los equilibrios macro en el proceso. En Argentina, por ejemplo, no hay un índice que refleje las variaciones de consumo que sea confiable, denunciado incluso por el propio BM, y que decir de Chile, donde la discusión de los índices de pobreza tienen casi tres décadas y a nadie le importa perfeccionarlos, trabándose en una discusión espúrea que es mas bien política. Si este índice se actualiza se pierde el correlato histórico y por ende, la utilidad global del indicador. En cambio, si no se modifica, significaría que se puede vivir perfectamente con 800 dólares anuales per cápita, lo que es una soberana estupidez. He ahí donde la correlatividad es útil.
Jürgen: Otra crítica que se le hace es que el principio de correlatividad es demasiado literario y poco riguroso a la hora de expandirse como herramienta fiable.
Collao: Pues es que están demasiado acostumbrados a no pensar. En ese sentido Zizek estaría de acuerdo conmigo aunque no comparto su ortodoxia. La pregunta es ¿Qué queremos hacer? Por supuesto que si yo tengo un Mercedes Benz, necesito herramientas para un Mercedes Benz, pero si quiero cambiar el vehiculo en el cual me muevo, la economía, no me sirven las herramientas del Mercedes Benz, aunque una llave sea siempre una llave.
Jürgen: Muy bien Sr. Collao, ha sido un gusto conversar estos temas con Ud. Esperamos haber mostrado otro punto de vista de interés. Por último, cuales serian los próximos pasos, cual seria el avant del futuro.
Collao: Thurow –que sigue siendo un aprovechado desde mi punto de vista- no es ningún pusilánime. Ha dado insistentemente la receta del éxito aunque el mismo no lo reconozca: la búsqueda de nuevas categorías de mercancía. Ello es lo que se viene y para ello la economía convencional no sirve. Como decimos en Chile “a rio revuelto, ganancia de pescadores”, esa es mi advertencia y la ventaja de los inescrupulosos.
Pero algunos ya sabemos de qué se trata. Gracias por habernos escuchado.
Wiesbaden, Alemania, Octubre del 2007.
Escritos para el texto "Games Men-Tales"