Es interesante. Judas, el despreciable Judas, es el único que a mi parecer, merece cierto respeto en toda esa historia de pecado y tortura: Judas amaba tanto a su pueblo, a todo hombre, mujer y niño que sufria, que en la misma medida que amaba con su amor humano a los que sufren, odiaba con la misma fuerza a aquellos que los hacian sufrir ¿Y era esa enorme humanidad la que deberia hacerlo menos que el hijo de Dios?. Amaba tanto a su pueblo, que llegó a Jesús a través de ese amor. Pues Jesús traia promesas de salvación, de libertad, de justicia. Y a el se unió Judas pero al poco andar, no vió mas que lo de siempre; promesas, bellas palabras, y nada de acción. Pero aún así, por amor a su pueblo, desidió darle a Jesús una última oportunidad; si Jesús era realmente el hijo de Dios, si realmente hiba a cumplir sus promesas de salvación, de justicia, de libertad, entonces era él quie uniría al pueblo para sacudirse el yugo esclavizador del imperio romano, y su palabra tendria la fuerza suficiente para convencer de esto al Sanedrín ¿Cómo, si podia levantar a los muertos y multiplicar los panes, no podia convencer a un grupo de sacerdotes estudiosos de esas mismas palabras? Pero habia que llevarlo allí. Jesús nunca quiso asistir...Judas hizo que aquello se cumpliera, no por esas monedas que nunca pidió ni deseó, sino porque la luz de jesús, hijo de Dios, iluminaria el destino de su pueblo desde el Sanedrín. Y ello no ocurrió...doble decepción para Judas...Jesús no pudo lograrlo, su palabra ni su divinidad pudieron convencer al Sanedrín...prueba mas que suficiente de que en realidad no era el Mesías. Pero Judas, mas allá de que Jesus fuese o no hijo de Dios, le amó como un hombre ama a otro hombre, como un amigo entrañable que, creyendolo hijo de Dios, lo habia entregado a un martirio y muerte segura. A todo esto ha de sumarsele, el que no siendo ya hijo de Dios ¿Que podia hacer ese hombre, Jesús, por la libertad del pueblo al que Judas tanto amaba?...Nada. No le quedó entonces mas alternativa que su propia muerte. Judas creyó, mas que ningún otro, mas que Pedro incluso -que lo negó tres veces- en la divinidad de Jesus, y su decepción fue abrumadora.
El es, en su inmenso amor de igual a igual, de hombre dolido por la desventura del hombre, que era capaz de mirar al frente, no hacia arriba como un esclavo, no hacia abajo como una amo, el que pagó las mas duras consecuencias. Después de todo, si Jesús era hijo de Dios, entonces no ha muerto y sigue vivo a la diestra de su padre. Si no lo era, entonces enterró las esperanzas de todo un pueblo por liberarse de la esclavitud y al menos, quedó en la historia como uno de sus personajes mas impactantes. Judas, sin embargo, es el hombre común enfrentado a la tragedia de la historia, aquel que sin mas fe que en si mismo, intenta cambiar el mundo, cegado por la propia esperanza de una vida mejor para aquellos a quienes siempre amó, su pueblo.