viernes 5 de septiembre de 2008

COMO CANTO DE BALLENAS.

No seria extraño
Que el cielo se nos cayera a pedazos
Mientras fumamos
A la orden del día está
El silencio
De los inocentes
Como el arco sobre las cuerdas
Del violín
La navaja
Sobre la garganta.
Y caí
Por haber admirado el desafío
Había que jugársela
Qué era el premio
Si no saber porqué
Tanta tristeza.
Nosotros, enumerados,
Del uno hasta la muerte
Unos decorados a balazos
Otros con jeringas porfiadas
Tratando la vida
O distrayéndola
Qué fracaso, qué risotada.
Una chica de mangas exageradamente largas
Desnuda
De la cintura para abajo
Rodeándonos un mar tan frío
Como tu último y artero beso
¿No te admiran mis manos...
Claveteadas?
Y ahí estaba yo, como el capitán de un barco
Desvencijado, bamboleándome
Al ritmo del sexo, extasiado
Viéndome rodeado de acorazados furiosos
Acerados, metálicos, brillantes:
Pero la madera flota.
¿Qué guerrero monta el ave
Con piel de mujer?
El aire canta bajo sus alas.
El oleaje embravecido casi
Salpica la ira que relumbra
En su armadura. Los cielos le sostienen
Por milagro. En algún otro lugar
Quien aún no nace, recita
Estas memorias.
Oyash niskah
Eliem bikur aharied
No' tah
Ukhim bieral noskah.
(El que viene no estará
sino en la memoria de la muerte).
Como un eco
De canto de ballenas
Los misterios insondables
Nos guiñan el átomo
Que alguna vez, antes del tiempo
Anidó
En el aliento frágil y efímero
De nuestros corazones.
Y al final nos queda
Una dolorosa sensación de eternidad:
Un anciano hecho de silencio
Alimentando palomas
En el parque del olvido.
Que pequeño segundo más glorioso.