Cada dia parece estarse perdiendo esa institución que antaño nos permitia no solo soñar, sino creer, de manera casi certera, en la factibilidad de aquellos sueños. Me refiero a esa especie de iglesia llamada la conversación. Actualmente, parece estar reservada al calor de alguna escepcional fogata en algun paseo juvenil, a los palos quemandose en un campamento, o en el pasarse el mate en alguna carcel de chilito. Pues tengo la certeza de que la mayoria del tiempo, la conversacion se ha convertido en una especie de traspaso de informacion interesada, reuniones de oficina, asambleas de curso, reprimendas de los jefes, o algun cursillo empresarial de "diciplinese y rentabilícese", pero el conversar, entendido como el arte de sentirse y sentirnos, está cada dia mas en deshuso.
Yo, siendo un fisgón de este mundo moderno, me ha tocado mas de una vez oir conversaciones en algun bar o pub, totalizada por los argumentos técnicos de algun partido de futbol, alguna clase de sicologia barata, o simplemente, donde dicha conversación se transforma en un monólogo de vanagloria y humillación. Pero esas conversaciones en donde dos personas, o algunas mas, parecen escribir un bello poema no solo con ciertas palabras, sino con algunos gestos, algunos precisos silencios, unas miradas y unos ojos, especiales, parece simplemente una escena de alguna lenta y vieja película en blanco y negro. Es, en el fondo, que en esta era de la información, ya no nos comunicamos, por que los datos, los personajes, y las fechas, reemplazan a la comunicación de los sentimientos y sentires. Y eso, al parecer, nos dice que el fin del mundo no vendrá por la rabieta de algún dios irascible, ni por un planeta vengativo, sino por el peso de nuestras propias soledades, que se apoderan de nosotros a traves de todo un nuevo lenguaje donde lo humano que nos es propio, esta quedando cada vez mas olvidado.
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